miércoles, 13 de junio de 2012

SAFE AND SOUND: CAPÍTULO 1



¡POR FIN SUBO EL PRIMERO! Estaba deseando ponerlo ya, porque las opiniones que me han dado han sido para bien, y estoy segura de que os va a gustar. Así que, por favor, dejadme comentarios, me gustaría saber vuestra opinión, tributos :3 Bueno, dicho esto, ¡espero que os guste el primer capítulo de Safe And Sound!
PD: Es un poco corto, lo sé, pero de momento no os quiero dar más información. ¡El próximo será más largo, lo prometo!

Miro hacia la papeleta que tiene la mujer de piel azulada del escenario en la mano. Sinceramente, me asquean las modas del Capitolio. ¿Por qué se teñirán la piel de colores? No tiene sentido, es completamente absurdo.
Ella se acerca al micrófono y pronuncia lentamente el nombre que aparece en la papeleta. Proceso la información y me doy cuenta de que… no es el mío. No, no puede ser, no ha dicho mi nombre. No soy el tributo masculino del distrito dos.
No lo entiendo. Cogí todas las teselas que pude para llenar la urna de papeletas con mi nombre escrito en su interior. Había cincuenta, o incluso más. Y al final, todos mis esfuerzos han sido en vano. No han valido para nada.
Siento que la rabia se apodera de mí. Mis músculos comienzan a tensarse cada vez más. Aprieto los puños y cierro los ojos, intentando tranquilizarme, pero ya es imposible.
Entonces levanto la vista y la veo allí arriba, en aquel escenario improvisado en la plaza de mi distrito, entre dos agentes de la paz. Clove sonríe triunfante y me devuelve la mirada con satisfacción; ella ha salido elegida, ella está allí y yo, no.
Un chico de unos trece años empieza a abrirse paso entre la gente. Lo analizo detenidamente: tiene el pelo corto, oscuro y liso, y los ojos castaños. Su mirada es profunda, y su piel, blanca como la nieve. Le llevo aproximadamente dos cabezas, y noto en su cara cierto aire de desagrado. Puede que en el fondo tenga miedo, pero él no quiere mostrarlo. Los del distrito dos solemos hacerlo, sabemos esconder muy bien nuestros sentimientos. Nos han hecho así.
Por su expresión, me doy cuenta de que hay una clara diferencia entre él y yo: ese chico no quiere participar en los Juegos del Hambre, estoy completamente seguro. ¿Y yo? Yo llevo toda la vida siendo entrenado para esto, he nacido para ello, lo llevo en la sangre. Ir a los Juegos es mi sueño desde que tengo uso de razón. Al fin y al cabo, es para lo único que sirvo, ¿no? Cuando oigo hablar de los Juegos del Hambre, en lo único que pienso es en ganar, ganar y ganar. ¿Para qué si no llevo casi toda mi vida preparándome y entrenándome? Vamos, soy un chico de dieciséis años, alto y fuerte. Una auténtica máquina de matar. ¿Qué ser humano podría ser capaz de vencerme? Ninguno, absolutamente ninguno, porque soy invencible, y estoy seguro de que ganaré.
Miro intermitentemente al chico y a Clove. Ella parece leerme el pensamiento, porque su cara cambia radicalmente. Su rostro ahora refleja preocupación, ya no parece estar regodeándose de que en la papeleta estuviese su nombre, cosa que antes hacía.
Pero ella ya no lo puede evitar. Antes de darme cuenta, ya estoy corriendo desesperadamente hacia el chico y la pareja de agentes de la paz que lo acompañan.
-  ¡NO! ¡NO, CATO! – exclama Clove, intentando librarse de los brazos de los agentes, que la atrapan sin dejarle prácticamente moverse.
Es tarde. Yo ya estoy allí. Otro par de agentes de la paz vienen a por mí, intentando que me aleje del chico, pero yo los aparto y los tiro al suelo de un sencillo empujón.
Miro para las pantallas gigantes, en las que me veo a mí mismo. Luego para la mujer del escenario, que tiene cara de desconcierto, y finalmente, fijo mi mirada en Clove.
Sin apartar mis ojos de ella, no titubeo cuando digo:
-   Me presento voluntario como tributo.



sábado, 9 de junio de 2012

TODO ES POSIBLE: CAPÍTULO 14

Y aquí está el capítulo 14. No me matéis por no subir, es que tuve muchísimos exámenes; pero ahora que ya he acabado los de la tercera evaluación y sólo me quedan los finales, que son del 19 al 22, tengo más tiempo para pasar la novela al ordenador. *Aplausos* :)
Os informo también de que al final, esa novela que empecé sobre One Direction, la dejé. Entre otras cosas, porque no sé dónde puse la libreta en la que estaba escribiendo XD Así que, no la subiré.
Pero también tengo que decir que, si sois tributos, estad atentas al blog, porque he empezado a escribir una novela de Los Juegos del Hambre contados por Cato. Según los que ya han leído los primeros capítulos, está muy bien, así que, bueno, espero que cuando empiece a subir, os guste a vosotros/as también :) Ah, se me olvidaba, llamaré a la novela SAFE AND SOUND.
Espero que os guste este capítulo :) xx



       -    Me choqué con él un día al salir del instituto y, al ver que iba con todo el grupo, les pedí una foto muy tranquilamente, aunque por dentro estaba a punto de estallar a gritos o darme un infarto. Entonces, él me apuntó su número de teléfono en la agenda de mi iPhone y bueno, el resto de historia ya la conoces.
       -    Jajaja, ¡todo un flechazo!

Mientras las dos reían, a Aria le llegó un mensaje:

“Hola, Aria. Sólo quería decirte que me alegro mucho de haberte conocido, me lo he pasado realmente bien estos dos últimos días :)
Ahora estamos todos volcados con Harry, Caroline y él lo han dejado: ella decía que su relación no iba a funcionar. Harold está bastante mal, pero ella no creo que quiera intentarlo con él de nuevo. Nos vemos pronto, te quiero. – Nialler xx”

-         - ¿Qué pasa? ¿Por qué te has puesto tan seria? – preguntó Rachel, preocupada.
-         - Es que me acaba de llegar un mensaje de Niall en el que dice que Caroline ha dejado a Harry, y él está destrozado.
-         - Pobre Harry… Sabía que esto pasaría algún día. Sabía que ella le acabaría dejando y él lo pasaría mal por su culpa.
-         - Yo también lo pensaba, sinceramente; pero ahora ya no hay vuelta atrás. Ahora es momento de que lo supere y olvide a Caroline, y con la ayuda de todos seguro que lo hará. Además, tú has congeniado muy bien con él, y tu ayuda puede ser especialmente útil, ¿no?

Le pareció que Rachel se enrojecía, aunque no estaba del todo segura, porque tan sólo iluminaba la habitación la lámpara de la mesilla. Aunque, para qué negarlo, era obvio que a Rachel le había encantado escuchar que había congeniado con Harry.

-         - Entre todos conseguiremos que se olvide de ella, como que me llamo Rachel.
-         - Seguro que sí. Mira, me voy a dormir, ¿sabes? Que mañana tenemos que despertarnos temprano, y si no, no hay quien me levante.
-         - Vale, hasta mañana.
-         - Hasta mañana. Ah, sueña con Harry.
-         - Y tú con Niall. – rieron. Al rato, ya estaban profundamente dormidas.


Aria se despertó en el suelo. Había dado tantas vueltas en la cama que se había caído. Las demás seguían durmiendo.
Miró el reloj y acto seguido empezó a ejercer de despertador.

-         - ¡Vamos, despertad, que nos quedan veinte minutos!

Sus amigas levantaron la cabeza de la almohada. Mery le tiró la suya, con cara de dormida. Estaba claro que tenía un mal despertar.

-         - ¿Qué hora es? – preguntó Sarah.
-         - ¡Las ocho! – exclamó Gemma, levantándose de un brinco.
-         - ¿Ya? – dijo Rachel mientras se desperezaba.
-      - Sí. Venga, yo voy preparando el desayuno, vosotras id arreglándoos y demás y luego ya voy yo. – propuso Aria.
-         - Está bien.

A las ocho y veinticinco estaban todas listas y saliendo de casa. Menos mal que estaba relativamente cerca de allí, porque si no, no habrían llegado a tiempo.

Las tres primeras horas de clase se les hicieron eternas. Cuando llegó el recreo, todas suspiraron y soltaron un “por fin” a la vez. Se reunieron en unas escaleras con más amigos, entre los que se encontraban Katy, Adrian, Sara y Alison.

-         - ¡Pensé que os había tragado la tierra! – exclamó Lucía, con su acento portugués. Ella había llegado a Londres desde Lisboa poco después que Aria, y además, por motivos parecidos.
-          - No disteis señales de vida. – dijo Alison. Katy se empezó a reír de forma exagerada.
-       - A ver, ¿qué hicisteis? ¿Dónde estuvisteis? – esta era Alison, con sus interrogatorios de siempre. Intentaba ponerse seria, pero sus esfuerzos eran en vano, ya que la risa de Katy era muy contagiosa, y al final acabó uniéndose a ella.
-       - Un día Katy acabará azul de tanto reírse. – dijo Adrian, fingiendo cara de preocupación, pero en el fondo estaba aguantándose la risa.
-         -  Lo sé. – respondió ella sin parar de reír.

Poco después se acercó al grupo Stephanie, que se llevaba más bien poco con ellos. Era de las más populares, y disfrutaba fastidiando a los demás.

-          - Bueno, chicas…
-          - Y chico. – interrumpió Adrian.
-          - Da igual. – hubo un momento de tensión cuando cruzó su mirada con la de Adrian -. Bueno, ¿qué tal el fin de semana?

Las cinco chicas se miraron.

-         - Pues… bien. – dijo Aria.
-         - ¿Qué hicisteis? – insistió Stephanie.
-       - Ehm… - Gemma intentaba pensar lo más rápido posible una buena excusa, pero Louis inundaba sus pensamientos, y no podía pensar con claridad.
-       - Estuvimos viendo unas películas en mi casa. – Hasta la propia Mery se sorprendió con la rapidez que había dicho aquello. Era lo primero que se le había ocurrido.
-         - ¿En serio? ¿Y cuáles visteis?
-         - Los Juegos del Hambre, Un Puente Hacia Terabithia,  y el documental de One Direction: A Year In The Making. Estuvimos toda la tarde.
-        - Ah, qué bien.

Todas suspiraron aliviadas. Stephanie no vivía muy lejos de Mery, y podía ser que las hubiese visto en el parque con los chicos. Por suerte, no había sido así.
Unos segundos después sonó el timbre y todos volvieron a clase.

Se escuchaba en tic tac del reloj, las chicas estaban impacientes. Mery hacía un ejercicio de Matemáticas lo más rápido que podía para no tener que llevar deberes para casa, mientras que Aria y Sarah, en la otra clase, atendían a una explicación de Inglés, moviendo el bolígrafo de un lado a otro.

Todas estaban realmente agotadas y cansadas de tantos exámenes, estaban deseando un descanso, y esta semana lo tendrían, ya que la semana se haría más corta: el jueves era festivo en su instituto, y por ello, la directiva decidió hacer puente, dándole un merecido descanso a los alumnos, así que el viernes tampoco tendrían clase.
Y, ¡qué casualidad! El jueves doce de Enero era el cumpleaños de Zayn, y lo pasarían en el nuevo complejo de apartamentos de los chicos. Incluso, si sus padres se lo permitían, podrían pasar jueves, viernes y el  fin de semana con los chicos.